El día de ayer, establa hablando por teléfono con la Ballerina me di cuenta de cuán diferentes pueden ser las cosas que buscamos en una y otra persona. De por si, yo siento que soy un tipo un poco extraño, pues si tuviera que hacer una lista con los requisitos más importantes iría más o menos así:
INTELIGENTE (y que lo demuestre)
Que cumpla "los dos principios básicos" (ya les hablaré de eso)
Que sepa hacer (por lo menos) las mismas cosas de la casa (barrer, trapear, lavar, planchar, etc) que yo
Que me sepa hacer reír (ya sé, que parece solicitud de nena, pero así soy yo)
Que cuide su peso y su imagen (no pido una supermodelo, pero no quiero andar con piggy)
Éso es lo principal, aunque definitivamente no es lo único que busco. Nunca me había puesto a pensar qué diferente podría ser mi lista a la de otras personas. Ayer la Bailarina me dijo:
-"Me acordé de mi ex, era vegetariano y era muy incómodo ir a comer tacos con él, yo con mis carnitas y él con un taquito de queso, pero lo pasaba por alto porque era adicto a la Valentina. Comprábamos chicharrones y le poníamos tanta salsa que parecía sopa, así éramos felices."
A mi jamás se me ocurriría pedir como una especie de "requisito" o "cualidad apreciada" que le gustara la valentina, aunque en definitiva debe poder bailar. Tengo otra amiga que busca "gorditos" le gusta sentir las manos llenas cuando abraza a su pareja por la cintura, otra se enamoró de su actual pareja porque es negro (todos pensamos que es una golosa), y algunas me han dicho que se enamoraron de mi por mi sonrisa.
¿Qué buscas tu? ¿A qué le das valor? ¿Cuáles son aquellos detalles que hacen significativa tu relación actual? ¿Alguna vez supiste qué era ése "no se qué que qué se yo" que hay/había entre tu y él/ella? Quizá fue la forma en que guiñaba el ojo, o ése pequeño tic cuando se ponían nervios@, tal vez la forma en cómo olía, o cómo se veía con "esos pantalones" que querías verle siempre aunque ya se pararan solos.
En definitiva, y después de pensarlo un poco, creo que TODOS, sin discusión alguna, tenemos esos "algos" que "alguien" busca.
(Qué reconfortante)
miércoles 1 de julio de 2009
martes 30 de junio de 2009
LA LUPITA
sábado 27 de junio de 2009
ENTRE LOS RENGLONES
Paseando y visitando blogs, me encontré éste poema de mi queridísima Eva Cabo. Lo comparto con ustedes:
entre los renglones
a veces entre los versos
se acuestan señores serios
que les miran las piernas a las letras
y alguna dice “señor no mire tan adentro que ahí
de repente yo guardo secretos, señor no busque que tan solo
encuentra quien yo quiero”
y los señores serios
que se acuestan entre los versos
cierran un poquito los ojos
susurran casi tan solo para sus adentros “no estoy mirando”
pero les miran y no dejan de mirarles las piernas a las letras
entre los renglones
a veces entre los versos
se acuestan prostitutas sonrientes
que agarran de la mano a las vocales
y buscan en sus tramos más redondos
un mundo con silencio y menos voces
que griten en el patio del colegio
palabras que no suenan a infancia:
debajo de la falda de la escuela
se duerme muy despacio una vocal
que ahorca con sus labios el futuro
entre los renglones
a veces entre los versos
se escribe una vida paralela
al margen de los ojos de este mundo
que no siempre usa lentes y se peina
se pone un vestido de domingo
y sale a pasear por las orillas
el cruce no es cuestión de los caminos
buscando y rebuscando en las tinieblas
los ojos de esta noche que se estira
agarra dulcemente los acentos
hace con ellos la arena de los mares:
por favor, devuélveme el desierto
entre los renglones, a veces entre los versos someto a un interrogatorio a las palabras, les pongo una luz directa al fondo de la cara, ato su cuerpo frágil a una silla, las dejo sin comer y sin agua, les tapo los oídos para que sólo se oigan a sí mismas, les pregunto, les reclamo como si entendieran el idioma que se escucha que no se corresponde siempre con lo que se dice
por eso
y porque desear es arder en una hoguera que aún no está encendida
esto es un poema de desamor
entre los renglones
a veces entre los versos
se acuestan señores serios
que les miran las piernas a las letras
y alguna dice “señor no mire tan adentro que ahí
de repente yo guardo secretos, señor no busque que tan solo
encuentra quien yo quiero”
y los señores serios
que se acuestan entre los versos
cierran un poquito los ojos
susurran casi tan solo para sus adentros “no estoy mirando”
pero les miran y no dejan de mirarles las piernas a las letras
entre los renglones
a veces entre los versos
se acuestan prostitutas sonrientes
que agarran de la mano a las vocales
y buscan en sus tramos más redondos
un mundo con silencio y menos voces
que griten en el patio del colegio
palabras que no suenan a infancia:
debajo de la falda de la escuela
se duerme muy despacio una vocal
que ahorca con sus labios el futuro
entre los renglones
a veces entre los versos
se escribe una vida paralela
al margen de los ojos de este mundo
que no siempre usa lentes y se peina
se pone un vestido de domingo
y sale a pasear por las orillas
el cruce no es cuestión de los caminos
buscando y rebuscando en las tinieblas
los ojos de esta noche que se estira
agarra dulcemente los acentos
hace con ellos la arena de los mares:
por favor, devuélveme el desierto
entre los renglones, a veces entre los versos someto a un interrogatorio a las palabras, les pongo una luz directa al fondo de la cara, ato su cuerpo frágil a una silla, las dejo sin comer y sin agua, les tapo los oídos para que sólo se oigan a sí mismas, les pregunto, les reclamo como si entendieran el idioma que se escucha que no se corresponde siempre con lo que se dice
por eso
y porque desear es arder en una hoguera que aún no está encendida
esto es un poema de desamor
LA FABULA DEL INCENDIO
De niño fui una especie de "todos moles" en la escuela: maestro de ceremonias, campeón de ortografía, cuadro de honor, miembro de la escolta, agente H2O (ja, aún recuerdo el teléfono) y entre otras cosas, embajador ecológico.
En éste último cargo se suponía que tenía que actuar como una especie de representante de la ecología y tratar de crear conciencia entre los maestros, padres de familia y alumnos acerca de la importancia de cuidar el medio ambiente. Yo estaba perdido, no sabía por donde iniciar ni qué hacer, hasta que mi padre me contó una historia que jamás olvidé y el día de hoy me gustaría compartir con ustedes.
LA FÁBULA DEL INCENDIO.
Érase que se era, en tiempos remotos cuando los seres humanos aún entendían a las bestias, que uno de los nuestros presenció un aterrador incendio en la selva. Todos los animales, (incluyendo al hombre) corrían despavoridos huyendo de las flamas, en dirección al río, sabiendo que una vez cruzándolo, estarían a salvo del devastador poder del fuego. Cuando él llegó, los animales más veloces ya se encontraban a salvo abarrotando la otra orilla, lo que hacía sencillo escucharlos. Le llamó en particular la atención la algarabía de unos monos, que se divertían de lo lindo con un pequeño pajarito, el cual se concentraba afanosamente en tomar un trago de agua y volar de regreso al incendio, para después volver con una o dos plumas chamuscadas por otro poco de agua. Llevaba ya un rato apagando pequeñas brasas, cada vez más cerca, y poco a poco, los monos se cansaron de reírse de él y, ya mas tranquilos, uno de ellos le dijo.
-¡No seas tonto pajaro! ¿No te das cuenta de que el incendio avanza sin importar lo que hagas?
¿Qué te hace pensar, iluso, que apagando las brasas que te encuentras vas a apagar el incendio? Deja ya lo que haces, no tiene remedio, las llamas acabaron con nuestras casas y tendremos que reconstruir todo de nuevo, deja de cansarte y ahorra tus energías para rehacer tu nido.
El pájaro, que se había tomado un momento para recuperar el aliento, escuchó al chango y le respondió.
- Mi amigo mono, no soy un tonto y sé muy bien que yo solo nunca podré apagar el incendio, pero estoy haciendo lo que me toca.
En esa pequeña historia encontré más que un argumento para mis ponencias, encontré una forma de vida. Me di cuenta de que es muy común (al menos en México) que nos excusemos tras el "si él/ella no lo hace, ¿porqué lo haré yo?" ¿Porqué no he de tirar basura en la calle, pasarme el alto, dar encerrones con mi auto, tranzar a mi jefe, serle infiel a mi mujer, exigir 20 mil subsidios, sobornar al poli y muchos otros etcéteras si todos lo hacen?
Bueno si, todos lo hacen y el hecho de que tu no tires basura en la calle no va a limpiarlas, que no le des mordidas al poli no les va a quitar lo corrupto, que no seas cafre no va a ser de ésta ciudad transitable, pero si tu haces lo que te toca, y yo hago lo que me toca, y alguien más hace lo que le toca, hacer de nuestro entorno es algo más sencillo.
No se trata de que te vuelvas activista, mártir o un abnegado sin sentido. Únicamente, haz lo que te toca. Ahora que si de plano te inspiré mucho y quieres venir a limpiar mi patio... avísame ;)
En éste último cargo se suponía que tenía que actuar como una especie de representante de la ecología y tratar de crear conciencia entre los maestros, padres de familia y alumnos acerca de la importancia de cuidar el medio ambiente. Yo estaba perdido, no sabía por donde iniciar ni qué hacer, hasta que mi padre me contó una historia que jamás olvidé y el día de hoy me gustaría compartir con ustedes.
LA FÁBULA DEL INCENDIO.
Érase que se era, en tiempos remotos cuando los seres humanos aún entendían a las bestias, que uno de los nuestros presenció un aterrador incendio en la selva. Todos los animales, (incluyendo al hombre) corrían despavoridos huyendo de las flamas, en dirección al río, sabiendo que una vez cruzándolo, estarían a salvo del devastador poder del fuego. Cuando él llegó, los animales más veloces ya se encontraban a salvo abarrotando la otra orilla, lo que hacía sencillo escucharlos. Le llamó en particular la atención la algarabía de unos monos, que se divertían de lo lindo con un pequeño pajarito, el cual se concentraba afanosamente en tomar un trago de agua y volar de regreso al incendio, para después volver con una o dos plumas chamuscadas por otro poco de agua. Llevaba ya un rato apagando pequeñas brasas, cada vez más cerca, y poco a poco, los monos se cansaron de reírse de él y, ya mas tranquilos, uno de ellos le dijo.
-¡No seas tonto pajaro! ¿No te das cuenta de que el incendio avanza sin importar lo que hagas?
¿Qué te hace pensar, iluso, que apagando las brasas que te encuentras vas a apagar el incendio? Deja ya lo que haces, no tiene remedio, las llamas acabaron con nuestras casas y tendremos que reconstruir todo de nuevo, deja de cansarte y ahorra tus energías para rehacer tu nido.
El pájaro, que se había tomado un momento para recuperar el aliento, escuchó al chango y le respondió.
- Mi amigo mono, no soy un tonto y sé muy bien que yo solo nunca podré apagar el incendio, pero estoy haciendo lo que me toca.
En esa pequeña historia encontré más que un argumento para mis ponencias, encontré una forma de vida. Me di cuenta de que es muy común (al menos en México) que nos excusemos tras el "si él/ella no lo hace, ¿porqué lo haré yo?" ¿Porqué no he de tirar basura en la calle, pasarme el alto, dar encerrones con mi auto, tranzar a mi jefe, serle infiel a mi mujer, exigir 20 mil subsidios, sobornar al poli y muchos otros etcéteras si todos lo hacen?
Bueno si, todos lo hacen y el hecho de que tu no tires basura en la calle no va a limpiarlas, que no le des mordidas al poli no les va a quitar lo corrupto, que no seas cafre no va a ser de ésta ciudad transitable, pero si tu haces lo que te toca, y yo hago lo que me toca, y alguien más hace lo que le toca, hacer de nuestro entorno es algo más sencillo.
No se trata de que te vuelvas activista, mártir o un abnegado sin sentido. Únicamente, haz lo que te toca. Ahora que si de plano te inspiré mucho y quieres venir a limpiar mi patio... avísame ;)
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ANECDOTARIO,
CHORO MAREADOR,
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jueves 25 de junio de 2009
SEÑOR PRESIDENTE
Hace como 4 meses recibí la primera visita de Isadora, mi Asistente Instructor Electoral quien, hecha bolas como iba con una montaña de volantitos y papeles fué a tomar mis datos y a avisarme que había salido sorteado para ser funcionario de casilla.
Debo aceptar que la noticia me provocó sentimientos encontrados, por un lado la posibilidad de vivir una nueva experiencia me llamaba la atención, por otro lado, el pensar en pasar todo un día contando votos, revisando boletas, armando las mesitas y todos esos rollos no era tan atractiva. Al final me ganó mi sentido del deber, y como buen ciudadano acepté ser funcionario.
Ya perdí la cuenta de cuántas personas me dijeron que debí haber rechazado el nombramiento cuando les conté, también perdí la cuenta de a cuántos de ellos les callé la boca diciéndoles que trato de ser responsable con mi ciudad y mi país, y que México funcionaría mejor si cada quien hiciese lo que le toca hacer y dejara de echarle la bolita a alguien más o de salirse por la puerta fácil.
Hace un mes me dijeron que me tocaba ser Presidente de casilla, y a pesar de recibir la capacitación dos veces y haber estado en un simulacro aún no me siento del todo listo. Creo que debo ponerme a estudiar.
Una cosa que en definitiva será divertida, es la oportunidad de pintarrajearle el dedo a la mitad de la colonia. (Hubiera sido mejor poder elegir dónde, pero me conformo con el dedo y un ¡ay! ocasional)
Debo aceptar que la noticia me provocó sentimientos encontrados, por un lado la posibilidad de vivir una nueva experiencia me llamaba la atención, por otro lado, el pensar en pasar todo un día contando votos, revisando boletas, armando las mesitas y todos esos rollos no era tan atractiva. Al final me ganó mi sentido del deber, y como buen ciudadano acepté ser funcionario.
Ya perdí la cuenta de cuántas personas me dijeron que debí haber rechazado el nombramiento cuando les conté, también perdí la cuenta de a cuántos de ellos les callé la boca diciéndoles que trato de ser responsable con mi ciudad y mi país, y que México funcionaría mejor si cada quien hiciese lo que le toca hacer y dejara de echarle la bolita a alguien más o de salirse por la puerta fácil.
Hace un mes me dijeron que me tocaba ser Presidente de casilla, y a pesar de recibir la capacitación dos veces y haber estado en un simulacro aún no me siento del todo listo. Creo que debo ponerme a estudiar.
Una cosa que en definitiva será divertida, es la oportunidad de pintarrajearle el dedo a la mitad de la colonia. (Hubiera sido mejor poder elegir dónde, pero me conformo con el dedo y un ¡ay! ocasional)
GRRRR
El día de hoy me levanté inusualmente temprano, y parece ser que sólo fue para hacer corajes.
Hace un par de semanas le escribí a mi ex, (si a ésa de la que tanto escribo ja ja ja ja) para explicarle que estoy haciendo una especie de check up personal, tratando de descubrir errores de comportamiento y vicios que, como pareja, puedo llegar a tener.
Hoy recibí la respuesta y fue de lo más decepcionante. Me aventó un sermón de que tengo que ser yo mismo y que no por ser la persona que "ella desea" voy a ser la persona que mi próxima pareja pueda desear y bla bla bla. Y por supuesto, no contestó mi pregunta.
Todavía finaliza con un "creo que no fui de mucha ayuda"... ciertamente no lo fue.
Sería hipócrita e incoherente de mi parte decir que ya no me importa en absoluto y que su respuesta no era importante para mi, pero si estoy pasando por todo éste proceso, no es para regresar con ella, ni tampoco para convertirme en "su persona ideal", sino para ser una mejor persona, para sanar las heridas y corregir errores.
También debo de aceptar que una de las cosas que más me molestó fue la forma en cómo me subestima, creí que me conocía mejor. ¡Lástima!
P.D. La entrada anterior fue expuesta por mi lado neurótico, si alguna de las expresiones aquí expuestas llegan a herir a tus delicados ojos, no me eches la culpa a mi.
Hace un par de semanas le escribí a mi ex, (si a ésa de la que tanto escribo ja ja ja ja) para explicarle que estoy haciendo una especie de check up personal, tratando de descubrir errores de comportamiento y vicios que, como pareja, puedo llegar a tener.
Hoy recibí la respuesta y fue de lo más decepcionante. Me aventó un sermón de que tengo que ser yo mismo y que no por ser la persona que "ella desea" voy a ser la persona que mi próxima pareja pueda desear y bla bla bla. Y por supuesto, no contestó mi pregunta.
Todavía finaliza con un "creo que no fui de mucha ayuda"... ciertamente no lo fue.
Sería hipócrita e incoherente de mi parte decir que ya no me importa en absoluto y que su respuesta no era importante para mi, pero si estoy pasando por todo éste proceso, no es para regresar con ella, ni tampoco para convertirme en "su persona ideal", sino para ser una mejor persona, para sanar las heridas y corregir errores.
También debo de aceptar que una de las cosas que más me molestó fue la forma en cómo me subestima, creí que me conocía mejor. ¡Lástima!
P.D. La entrada anterior fue expuesta por mi lado neurótico, si alguna de las expresiones aquí expuestas llegan a herir a tus delicados ojos, no me eches la culpa a mi.
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